Sensor de aparcamiento Bosch para vehículos Citroën y Peugeot. Es de Citroën C5 II.
Sensor de estacionamiento PDC de la marca Bosch, diseñado para ofrecer detección fiable en maniobras de aparcamiento. Este sensor es una pieza de recambio habitual en vehículos del grupo Stellantis y suele buscarse por referencias como 9649614177, 0263003246 o 6590A5. Está pensado tanto para profesionales del taller como para aficionados al bricolaje que realizan reparaciones y reemplazos por su cuenta.
Información técnica
- Fabricante: Bosch
- Modelo: Citroën C5 II
- Códigos de producto: 9649614177, 0263003246, XT, 6590A5
- Otros números: 263003246, 9649614177XT
Compatibilidad y aplicaciones
Sensor compatible con variantes del grupo Stellantis que utilizan el mismo tipo de sensor PDC montado en el parachoques trasero. Debe comprobarse la referencia del sensor en el vehículo antes del montaje; las referencias indicadas son las más habituales asociadas a Citroën C5 II y modelos afines de Citroën/Peugeot.
Instalación y pasos recomendados
- Retirar el parachoques o acceder al paso de rueda según el procedimiento del modelo para acceder al alojamiento del sensor.
- Desconectar la batería o la alimentación del circuito eléctrico antes de manipular conectores para evitar cortocircuitos o errores en la unidad de control.
- Desconectar el conector eléctrico del sensor y liberar el sensor de sus retenes o clips de sujeción.
- Montar el nuevo sensor orientándolo correctamente (la cara sensible hacia el exterior); encajar hasta que quede firme en su alojamiento.
- Comprobar conexiones y proteger las zonas de paso de agua; volver a montar parachoques y elementos extraídos.
- Realizar una prueba funcional: arrancar el vehículo, activar el sistema PDC y verificar detección. Si se dispone, realizar una comprobación con herramienta de diagnóstico para borrar códigos y confirmar comunicación con la unidad PDC.
Motivo más frecuente de fallo
- Impactos y golpes en el parachoques que dañan el emisor/receptor del sensor.
- Entrada de humedad y corrosión en el conector o en la propia electrónica del sensor.
- Acumulación de suciedad, barro o sal que reduce la sensibilidad y provoca lecturas erróneas.
- Conectores y cableado dañados por rozaduras, corrosión o manipulación incorrecta.
- Fallo por envejecimiento electrónico tras años de exposición a agentes atmosféricos.
Consejo práctico: Al reemplazar el sensor, revisar siempre el estado de los conectores y el arnés; un sensor nuevo con conector en mal estado puede presentar errores inmediatos. La sustitución suele ser rápida si se dispone de acceso cómodo al alojamiento del sensor, pero la comprobación final con el vehículo en condiciones reales de maniobra es imprescindible para garantizar el correcto funcionamiento.



